martes, 26 de diciembre de 2017

Estudios biomecánicos en invierno, ¿mejores o peores?

En esta época, el invierno, es cuando menos horas dedicamos a nuestros entrenamientos ciclistas. El calendario de carreras nos da un descanso, las horas de sol se reducen y el frío hace su aparición. Por si eso fuera poco, las fiestas y comilonas navideñas irrumpen en la rutina diaria y nos "alejan" de las dos ruedas. 

Con Sergio Samitier el invierno '16 evaluando en
la carretera los cambios que hicimos en el
estudio biomecánico.
Aunque a veces pensemos que este periodo de descanso va a ser negativo para nuestro rendimiento sobre las dos ruedas, lo cierto es que el cuerpo necesita descanso. Independientemente del calendario que hayamos realizado este año, puesto que cada vez empiezan antes las competiciones (febrero-marzo) y terminan más tarde (octubre-noviembre), nuestro cuerpo necesita un merecido impás entre una temporada y otra.

Esta estación la podemos aprovechar para realizar entrenamientos complementarios como pueden ser el esquí de fondo, esquí de travesía, atletismo, natación, trabajo compensatorio en gimnasio etc etc etc (pregúntale a tu entrenador, no todo es bici!). 

En estos deportes podemos trabajar diferentes capacidades que en el ciclismo a nivel cardiorrespiratorio y a nivel biomecánico. Así podemos darle al cuerpo diferentes estímulos en cuanto a intensidad o duración y fortalecemos musculatura que habitualmente no trabajamos y que a la hora de pedalear nos va a beneficiar haber trabajado.

Volviendo al tema que íbamos a proponer, el invierno es uno de los momentos ideales para hacer un estudio biomecánico. 

Si hemos aprovechado para cambiar de bicicleta, de zapatillas o de sillín es un momento perfecto, ya que nuestra adaptación a los cambios de material y de geometrías puede ser mucho mas paulatina y cómoda. Solemos empezar a entrenar poco a poco, metiendo cada día más kilómetros y al igual que nuestro cuerpo va tolerando mejor los entrenamientos, también se va adaptando progresivamente a los cambios que hayamos introducido por material o por posición. 

Si al contrario, no has cambiado nada, recuerda que a final de temporada, después de 10 meses entrenando en la misma posición, el cuerpo está muy adaptado a ella. Si tenemos suerte, el cuerpo no se "olvida" de ir en bici y los primeros kilómetros de la pretemporada no son desastrosos. 
Si somos propensos a acortamientos musculares, cambios de la composición corporal o simplemente no somos tan flexibles como otros ciclistas es ideal hacer una exploración corporal, valorar lesiones, secuelas, rangos articulares, flexibilidad etc para ver la situación actual de nuestro cuerpo y adaptar la bicicleta a ello. 

En ambos casos, después, conforme entrenamos y nos vayamos adaptando podemos ir haciendo cambios para mejorar nuestra aerodinámica o buscar una posición más competitiva.

Sea cual sea tu caso, cuando se acerca el inicio de la temporada competitiva y como se suele decir: los experimentos con gaseosa. Cuantos más entrenos hayamos hecho durante la pretemporada con las nuevas posiciones MEJOR.